Santa Florentina de Cartagena.
Pintura de Ramón Alonso Luzzy
CUENTOS Y PARÁBOLAS

ES NECESARIO AFILAR EL HACHA

Cierto día un leñador se presentó en una hacienda pidiendo trabajo. Necesitaban leñadores y le contrataron. Acordaron sueldo y horarios. El nuevo empleado comenzó a trabajar al día siguiente: recibió del patrón un hacha bien afilada y la orden de iniciar una tala en un determinado lugar de la hacienda. El nuevo empleado comenzó un período de prueba.

Pasados algunos días, el patrón examinó el rendimiento del nuevo empleado: en el primer día, el leñador había conseguido cortar 100 árboles; en el segundo día, cortó sólo 75 árboles; en el tercer día fue peor: bajó a 30 árboles. Intrigado, el patrón quiso saber por qué el empleado iba rindiendo menos: ¿Era porque cada día llegaba más tarde al trabajo?. ¡No!, al contrario, cada día llegaba más temprano. Entonces, ¿es que descansaba más entre corte y corte?. ¡No!, al contrario, cada vez, trabajaba más rápido.

Era algo muy extraño. De repente, el patrón miró el hacha y se dio cuenta de que estaba muy desgastada. Preguntó al leñador: "¿cuántas veces afilaste el hacha?". El leñador respondió: "Estuve tan ocupado en cortar árboles, que no tuve tiempo de afilar el hacha".